Un niño perdió la vida a causa de la rabia semanas después de haber despertado con un murciélago dentro de su habitación e incluso en contacto con su boca, un hecho que inicialmente no alarmó a su familia debido a que no presentaba heridas visibles ni signos evidentes de una mordedura.
De acuerdo con los reportes del caso, los padres retiraron al animal, pero al no encontrar lesiones en el menor ni notar un comportamiento fuera de lo habitual, no acudieron a recibir atención médica. Días más tarde, el niño comenzó a presentar síntomas como fiebre, dificultad para tragar y alteraciones neurológicas, manifestaciones características de una infección por rabia en una etapa avanzada.
Especialistas recuerdan que los murciélagos pueden transmitir el virus de la rabia mediante mordeduras extremadamente pequeñas, casi imperceptibles, por lo que la ausencia de una herida visible no descarta el riesgo de contagio. Una vez que aparecen los síntomas, la enfermedad es prácticamente mortal en la mayoría de los casos.

Las autoridades sanitarias insisten en que cualquier contacto directo con un murciélago, especialmente si ocurrió mientras una persona dormía, debe considerarse una posible exposición al virus. En estos casos, es fundamental acudir de inmediato a un centro de salud para que un profesional valore la necesidad de aplicar el tratamiento preventivo, el cual es altamente efectivo si se administra antes de que aparezcan los síntomas.
Este caso vuelve a poner sobre la mesa la importancia de conocer los riesgos asociados con la fauna silvestre y de actuar con rapidez ante cualquier posible exposición. La prevención y la atención médica oportuna pueden marcar la diferencia entre evitar una enfermedad grave y enfrentar consecuencias irreversibles.
Redacción: #TQHTeam

